viernes, 7 de noviembre de 2008

Tecnología para un trabajo colaborativo

El sinsentido del sentido o El sentido del sinsentido

Paul Watzlawick


Para empezar a desconstruir, a resignificar, a ser libres tenemos que ser conscientes de lo que señala brillantemente Paul Virilio “Ninguna información existe si desin-formación”



Análisis…

Antes de reflexionar, me parece interesante hacer un análisis sobre los aportes de Watzlawick, desde la perspectiva constructivista, en la que nos plantea si la realidad existe con independencia del hombre o si es “inventada” por él. ¿Hay una realidad en el afuera? ¿O es la que nuestros sentidos y nuestra mente nos permite construir? ¿Es posible la objetividad?

Desde que nacemos poseemos algunos esquemas de acción que nos permite asignarle significado a determinadas particularidades o elementos que percibimos de nuestro entorno.

Percibimos algunos fragmentos del contexto a partir de lo que nos permiten nuestras ideas ver, con esos recortes construimos nuestro particular y singular mapa del territorio y en base a ello le asignamos sentido a lo conocido.

En este sentido, la “realidad” percibida es la parte del territorio que nuestros sentidos y nuestras categorías significantes -construidas a lo largo de nuestro desarrollo personal, social y cognoscitivo- nos permiten visibilizar. A partir de ello atribuimos significados a nuestro objeto de conocimiento Hay inmensos vacíos no visibles. Cuando un suceso nuevo aparece lo interpretamos y le atribuimos significado en función de nuestras ideas previas. Tan magistralmente dicho por Einstein –citado por Watzlawick- “Es imposible recoger en una teoría sólo magnitudes observables. Es más bien la teoría la que decide lo que uno puede observar.” “La realidad de la que podemos hablar jamás es la realidad en sí, sino una realidad sabida o incluso, en muchos casos, una realidad configurada por nosotros mismos”

En síntesis lo que comúnmente consideramos como realidad es el mapa construido sobre la infinitud del territorio.

En lo que se refiere a nuestros alumnos su mapa se va enriqueciendo a través del funcionamiento intersubjetivo, del intercambio que mantiene con distintos grupos de pertenencia, de la interacción con pares más expertos. Al respecto Vigotzky expresa que el sujeto construye significados compartidos que le permiten dar sentido a toda información nueva que aparezca, este es el caso de las nuevas “Tribus Urbanas” que se manifiestan en nuestra sociedad.

Siguiendo lo dicho por Watzlawick podemos ver que la relación entre los alumnos y el
objeto de conocimiento está atravesada por el orden de la subjetividad. Es imposible la constitución de una objetividad por parte de los alumnos, que no esté atravesada por la subjetividad desde los comienzos de la vida.

Se destaca así, la importancia de la madre, quien inscribe sus esquemas representacionales (su peculiar visión de la realidad, las cosas a las que le presta atención, los recortes que hace del mundo) en el inconsciente del niño, sin ser consciente que lo hace. Al respecto Silvia Bleichmar nos dice que: el hijo parasita biológicamente a la madre y la madre lo parasita simbólicamente.

Watzlawick nos propone la utilización del enfoque sistémico, en el cual el individuo es una unidad que mantiene una relación de “separación inclusiva” con el entorno físico y sociocultural. El cambio en uno de los elementos del sistema “fuerza una re-estructuración de los demás”.

Por último podemos citar a Martín Buber quien nos dice que en todos los estratos sociales los hombres se conforman unos a otros en sus propiedades y capacidades humanas. La base de la convivencia humana es, por un lado doble, debido al deseo de todos los hombres de que el otro los confirme como lo que son o lo que pueden ser. Podríamos agregar que se dan historias en las que se impide la posibilidad de seguir siendo lo que son y se les demanda ser alguien diferente de lo que se es, con las terribles consecuencias que ello implica en la constitución subjetiva. Pero a su vez, es una sola, es monádica, y se ve en la capacidad innata de todos los hombres para confirmar de este modo a sus semejantes.

Hasta aquí he planteado un pantallazo sobre el decir de Watzlawick, pero que podemos sacar para reflexionar sobre nuestro accionar en las aulas, cuando en la sala de docentes hacemos predicciones sobre la vida de nuestros alumnos, a partir de inferir sobre la base de nuestras propias categorías significantes o de tal o cual marco teórico que nos muestran una parte de la realidad y ocultan otros.

Reflexiones:

La educación en línea es uno de los sectores donde ha existido un desarrollo limitado debido a ciertos prejuicios sostenidos por educadores tradicionales. Sin embargo, la Web 2.0 nos da la oportunidad de desarrollar nuevos territorios, sistemas y métodos para la educación en línea, aprovechando las capacidades de interacción desarrolladas en los últimos años.

La explosión de sitios sociales virtuales, donde la gente comparte información y conocimientos, promueve una nueva tendencia hacia la creación de una inteligencia común y colectiva creada por y para los usuarios. Esta desmitificación del profesor como un gurú indiscutible promueve el aprendizaje colaborativo tan deseado por diversas corrientes de la pedagogía virtual, y debe ser aprovechada y tomada en cuenta por los nuevos modelos y métodos de educación virtual.

Independientemente de la edad, las personas buscan en la educación no conocimientos inútiles o descontextualizados, sino ideas relevantes para la vida diaria. Es en ese sentido que muchas veces los grandes proveedores de conocimiento (antes las enciclopedias, diccionarios o expertos) no incluyen información verdaderamente relevante, y es ahí donde la recolección de conocimientos colectivos entra en juego.

Los propios usuarios son los únicos que con sus aportaciones son el pilar fundamental para el domino de la era Web 2.0. Ellos mismos son los que tienen que crear una estrategia de confianza para conseguir una mejora dentro de este campo tan amplio. Porque es sabido –como dice Watzlawick- que al intervenir dos entidades en el sentido más amplio, siempre es posible constatar factores que no son el producto de la simple suma de las propiedades de las entidades que componen la relación. Entre individuo y sistema, entre “dentro” y “fuera” existe una interdependencia que debemos tener en cuenta. Estamos determinados mediante las propiedades del sistema al que pertenecemos, pero también estamos en condiciones de poder intervenir de modo autónomo y de generar cambios. Por ello, integrar a los alumnos en momentos clave del proceso educativo y no sólo verlos como receptores pasivos de información con breves destellos de participación es el principal reto de la educación virtual.

El mal uso de ésta, es el principal obstáculo, lo que está creando la tan mentada brecha digital entre las relaciones humanas causadas por los propios usuarios. Sin hacer mal uso, el futuro de Web 2.0, sin duda, está en continua expansión con buenas propuestas de futuro. La escuela aumenta la brecha entre las distintas realidades de sus autores si intenta enseñar programas que pronto serán obsoletos, o busca reinstaurar criterios de autoridad que están transformándose. ¿El sinsentido del sentido? Hay mucho más por hacer que eso. Se trata de entender las nuevas lógicas de producción de conocimiento, de estar alertas a sus efectos en las identidades y relaciones sociales, de saber servirnos de toda la potencialidad que encierra un archivo casi infinito y una red de relaciones hasta hace poco impensada.

Es común afirmar que estamos viviendo un profundo proceso de transformación, que afecta simultáneamente la economía, la sociedad, la política y la cultura. Es evidente, que en un escenario futuro, el conocimiento y la información ocuparán un lugar central, vinculado al impacto de las nuevas tecnologías. La posibilidad de acumular, transmitir y procesar enormes cantidades de información, superando los límites físicos y espaciales tradicionales, provocan nuevos debates y tensiones, de significativo impacto en la configuración de la sociedad futura.

En un mundo donde la información y los conocimientos evolucionan rápidamente, estaremos obligados a educarnos a lo largo de toda la vida. Uno de los objetivos básicos es, por lo tanto, aprender a aprender. En este contexto, el rol del docente se modifica enormemente. El maestro es ahora la persona que transmite al alumno el oficio de aprender.

Juan Carlos Tedesco (Ministro de Educación)

Artículo “Nuevas Tecnologías y desafíos educativos” – Revista Monitor


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